15 junio 2023

RESEÑA HAY MOMENTOS QUE DEBERÍAN SER ETERNOS DE MEGAN MAXWELL #581



Hay momentos que deberían ser eternos
Megan Maxell
Editorial Esencia (junio 2021)
Género romántica, erótica
480 Páginas
ISBN:978-8408242987
Adquirir ejemplar

 

Una emotiva historia que nos enseña que el mejor viaje de la vida es el amor. 

Eva es una mujer independiente, segura de sí misma y muy unida a su adinerada familia, a pesar de que sus hermanos, en ocasiones, no se lo pongan nada fácil.

Tras un fracaso amoroso en el pasado decidió volcarse en sus restaurantes, y es su trabajo de chef lo que llena su vida.

Marc Sarriá, más conocido como doctor Sarriá, es un prestigioso y querido cirujano oncólogo en un hospital privado de Madrid. Hace unos años tomó la decisión de vivir el presente y no plantearse el futuro más allá del día a día.

Los caprichos del destino hacen que dos personas tan distintas como Eva y Marc se conozcan una tarde en una azotea y terminen la noche como nunca imaginaron. De pronto y sin proponérselo, ¡acaban convirtiéndose en inseparables!

Eva se da cuenta entonces de que existe vida más allá del trabajo, de que la presión, si la controlas, no hunde sino ayuda, y de que el amor, cuando se trata de amor verdadero, es ineludible.

Hay momentos que deberían ser eternos, la nueva novela de Megan Maxwell, llenará tu corazón de emociones y te hará sonreír con esas pequeñas cosas que convierten la vida en algo maravilloso.

No te la puedes perder.


08 julio 2022

¿Y SI PROBAMOS? DE MEGAN MAXWELL #RESEÑA 431



¿Y si lo probamos...?
Megan Maxwell

Editorial Esencia (junio 2022)
Género romántica - erótica
496 páginas
ISBN:978-8408258506
Adquirir ejemplar

     

Me llamo Verónica Jiménez, tengo treinta y ocho años y soy una mujer independiente, trabajadora, autónoma y, según dicen quienes me conocen, bastante cabezota y controladora. Vale, lo confieso, lo soy. Pero ¿acaso hay alguien perfecto?

Yo era de las que creía en princesas y príncipes, hasta que el mío se convirtió en un sapo y decidí que el romanticismo no era para mí. Así que para horror de quienes me rodean, me impuse tres reglas para disfrutar del sexo sin compromiso.

La primera: no enrollarme nunca con hombres casados. Soy de las que respetan y jamás hago nada que no me gustaría que me hicieran a mí.

La segunda: el trabajo y la diversión nunca han de mezclarse. No no. ¡Ni loca!

Y la tercera, pero no por ello menos importante: siempre con hombres menores de treinta años. ¿Por qué? Pues porque sé que ellos van a lo mismo que voy yo: ¡a disfrutar!

Te aseguro que hasta el momento estas normas me han dado muy buenos resultados. Sin embargo, en uno de mis viajes de trabajo he conocido a Naím Acosta, un hombre de unos cuarenta, seguro de sí mismo, atractivo, sexy y tremendamente romántico, que me está volviendo loca.

Es verlo y el corazón se me acelera. Es oír su voz y toda yo me acaloro. Es pensar en él y noto que en mi estómago corren elefantes en estampida. Sé que somos muy diferentes, pero los polos opuestos se atraen, y nosotros no paramos de chocar, y probar y… y… y…

Bueno, mejor me callo, dejo que leas y cuando termines ya me dirás si tú habrías probado… ¿O no?