
Ven, siéntate. No tengas miedo y, sobre todo, gracias por aceptar mi invitación. Te preguntarás porqué te he hecho venir. No te preocupes, no pasa nada. Me llamo Theodore Harris y estoy condenado a muerte por el asesinato de seis mujeres. ¿asustado? No temas, eso pasó hace mucho tiempo. Además, aquí estas a salvo. Entre estas paredes no puede ocurrirte nada. Deja de mirar hacia atrás. Nadie va a acudir a tu rescate a menos que te ponga una mano encima. Y te aseguro que eso jamás va a suceder. Necesito que me escuches, y transmitas mi historia desde el principio y los hechos que me convirtieron en lo que fui. Necesito que te pongas en mi piel por un momento y que, en cierto grado y aunque parezca imposible, empatices conmigo.








