
Lía lleva dos semanas de baja, con ex y sin mejor amiga, y está convencida de que el amor es una estafa con purpurina. Ha decidido quedarse en casa de su abuela, no sentir absolutamente nada y volver a su vida como si nada hubiera pasado.
En ese plan no entraba él.
Alto, con una gabardina eterna, ojeras de noches en vela y una habilidad especial para robarle el aparcamiento y sacarla de quicio desde el primer segundo. Dorian es justo el tipo de hombre al que Lía no dedicaría ni cinco minutos de su vida.
El problema es su abuela. Y las amigas de su abuela.
Porque cuando Los Ángeles de Valentín —cuatro señoras mayores con demasiado tiempo libre, cero remordimientos y una peligrosa afición a meterse donde nadie las llama— deciden que ellos dos están hechos el uno para el otro, las encerronas y las conspiraciones son un no parar. Y acabar en un concurso de televisión donde fingir que están enamorados será el menor de sus males.
¿Qué posibilidades hay de esquivar el amor en Santa Sinforosa del Pecado Ajeno?













